Como todos los veranos yo estaba ansiosa por ir a visitar a mis tíos en los suburbios, lejos de la agitada vida de la ciudad con su contaminación, su ajetreo diario, la gran cantidad de personas y vehículos que caracterizan la vida cotidiana en las grandes ciudades. Sonó el timbre que indicaba el final de las clases y también me anunciaba mi libertad por algunos largos y calurosos días; ¡por fin llegaron las vacaciones! Tome mi mochila y corrí a toda velocidad hacia mi casa muy emocionada, sintiendo los rayos del sol y el viento en mi cara, apenas y salude a mis padres cuando entre, empaque mis cosas, me puse mis short, mis tenis, una camiseta verde, mi gorra y mis lentes de sol y grite ¡estoy lista! Fui por Doggy (mi perro), empaque sus cosas y fui a dejarlo donde el vecino, me despedí de él y subí al auto con mis padres para emprender nuestro camino. Dormí durante casi todo el camino, soñé con muchas cosas locas y hermosas que estaba ansiosa por hacer aquel verano; desgraciadamente el destino tenía otros planes para mí, planes que no tenían nada de gracioso o divertido.
Llegamos a casa de mis tíos, fuimos recibidos muy alegremente por ellos y por mis primos, con los que inmediatamente hice planes para salir a explorar y jugar por los alrededores, me prestaron una bicicleta y salimos a pasear, mi primo Charlie y mi prima Diana, habíamos andado tres cuadras cuando vi una casita muy peculiar y diferente a todas las demás, era de dos pisos pero aun así lucia pequeña, era rosada con blanco, se parecía mucho a una casa de muñecas que yo tenía, delante de la casita había un hermoso jardín de rosas de diferentes colores, y en el diminuto corredor estaba sentada una ancianita muy simpática que nos saludó muy alegremente cuando pasamos. ¿Quién es ella? Pregunte a Charlie - es la señora Monroe - mmm no me parece haberle visto en mis visitas anteriores; dije - no ella es nueva en el pueblo, tiene como unos cuatro meses de vivir aquí - contesto Diana. Se dice que es viuda, perdió a su esposo en la segunda guerra mundial y sus dos hijos están sirviendo en el ejército - dijo Charlie - es algo triste dejar a una persona mayor como ella sola por tanto tiempo - dije con pesar.
Al llegar a casa después de nuestro pequeño paseo vimos algo preocupados a mis tíos y a mis padres, estaban en la cocina viendo el noticiero local que decía - una niña de cinco años ha desaparecido en los alrededores del parque, según los padres de la pequeña estaban acampando en el parque cuando de repente la niña ya no estaba, la pequeña viste unos pantalones jeans de color azul, sandalias rojas y una camiseta de Elmo, tiene el cabello castaño, lacio, corto e iba peinada de dos colas, la niña responde al nombre de Alison - el presentador reflexiono por un momento y dijo - no está de más recordar que es esta es la quinta desaparición en los últimos tres meses; por lo que ruego a los padres tomar medidas y vigilar de cerca a sus hijos. Fuimos advertidos por los adultos para que tuviéramos cuidado y no habláramos con extraños. A la mañana siguiente cuando desayunamos al aire libre en el patio trasero vi como un niño nos miraba desde la casa de a lado, ¿quién es ese niño pregunte? A es el pequeño Matt - me dijo Diana; no preste mayor importancia a este hecho.
Salimos a explorar el lugar con mis primos, esta vez íbamos a pie con nuestras mochilas, bien equipados para la labor de exploración, cuando pasamos frente a la casita rosada juraría que vi como entraba un niño en ella; dije a mis primos que había visto a un niño entrar en la casa, a lo que ellos me respondieron que eso no era nada extraño puesto que la señora Monroe era muy amable y solía hornear galletas para regalarlas a los niños - nosotros hemos ido un par de veces y sus galletas son realmente deliciosas - me dijo Diana, si la señora Monroe es la abuela que nunca hemos tenido - me dijo Charlie con una sonrisa - es posible que vengamos a visitarla para que la conozcas y pruebes sus galletas - me dijo Diana. Cuando cayó la tarde y regresábamos a casa, escuchamos como la anciana señora Monroe nos llamaba, nos invitó a comer sus famosas galletas, las cuales aceptamos muy contentos ya que teníamos mucha hambre. Entramos en la peculiar casita la cual parecía muy normal en comparación con otras casas, había muchos cuadros de gatos de diferentes razas y un extraño olor predominaba en el aire pero no me atreví a preguntar de qué se trataba; por algún extraño motivo tuve un mal presentimiento y un dolor en el estómago que nada tenía que ver con malestares estomacales, era algo así como miedo, pero creí que mi estómago me estaba jugando una mala pasada; no había ningún motivo para sentirme de aquella manera tan extraña, la señora Monroe nos trajo unas deliciosas galletas con chispas de chocolate y unos vasos de leche, nos invitó a sentarnos en los sillones de la sala de estar, nos habló de sus hijos, de su esposo y de cómo le encantaba pasar el tiempo cuidando de sus rosas, uso un abono muy especial; los niños son muy buenos para las flores nos dijo con una sonrisa, después de la cuarta galleta comencé a sentirme soñolienta.
Desperté en una pequeña jaula con gruesos barrotes, hacia frio y estaba oscuro, alguien lloraba - ¿Quién está ahí? Pregunte valientemente - ¿Diana? ¿Charlie? - Pregunte con decisión - no es divertido, si esto es una broma les aseguro que es de muy mal gusto - dije con voz firme aunque realmente me sentía muy asustada - ¿Quién eres? - Pregunto una quebrantada voz de niño, una voz que no era la de Charlie - soy Cameron dije - sácame de aquí Cameron tengo mucho miedo dijo el niño - ¿Cameron? - Pregunto la voz que reconocí como la de Diana - ¿Diana? ¿Diana eres tú? ¡Sí soy yo! ¿Qué es lo que ha sucedido? ¿Dónde está Charlie? Escuchamos pasos y una lúgubre luz se encendió, vi como Diana estaba en una jaula igual que yo, Charlie estaba inconsciente en una jaula al igual que nosotros, el niño que escuche llorar era ni más menos que el pequeño Matt el vecino de mis primos, parecía tener 5 años o menos. Me di cuenta de que estábamos en una especie de sótano, alguien bajaba las escaleras con lentitud, la vieja señora Monroe con su cara amable apareció de entre las sombras, sáquenos de aquí dijo Diana - oh cállate querida si te estresas tu carne se pondrá dura y tendré que cocinarte en la olla de presión, Diana soltó un pequeño grito de terror, la vieja se acercó a la jaula del pequeño Matt, lo observo y olfateo como si fuera un trozo de carne - con una rapidez increíble metió un brazo entre los barrotes y tomo a Matt por una mano, como ella estaba de espaldas a mi no pude ver lo que sucedía, de pronto se escuchó un grito desgarrador, para mi espanto vi como la vieja tenía el sangrante dedo meñique de Matt en su mano y Matt yacía en el suelo de jaula llorando de dolor - con horror vi como la vieja chupaba el que alguna vez fue el dedo meñique de la mano derecha de Matt - lo saboreo y dijo - mmm tú serás el próximo querido, quedaras muy bien en estofado, aún tengo carne de la niña castaña - dijo como para sí misma y subió las escaleras como si aquello fuera tan normal como ir al supermercado por salchichas. Yo estaba en shock, hasta que por fin caí a la razón, era obvio que la vieja bruja hacia sus galletas con somníferos y así fue como nos capturo, y también comprendí que si no salíamos de ahí pronto moriríamos y seriamos devorados por aquella enclenque vieja.
Matt no paraba de llorar y Diana estaba en un estado de shock con la mirada pérdida y una horrible mueca de miedo en el rostro, Charlie aun dormía en el suelo de su jaula, el llanto de Matt no me permitía concentrarme ni pensar con claridad en una idea para sacarnos de ahí- ¡Diana! ¡Diana reacciona! ¡Vamos Diana tienes que ayudarme! ¡Tenemos que salir de aquí! Después de un rato de insistir Diana pareció volver en sí, Diana necesito que busques algo a tu alrededor que nos ayude a abrir los candados. No dijo nada pero se puso a buscar a su alrededor al igual que yo, no había nada, las herramientas que pude ver se encontraban muy lejos de nuestras jaulas, parecía no haber salida alguna para nosotros, estábamos condenados. Me percaté de que mi jaula no tenía piso, el piso que había era el del sótano que era de madera, intente levantar la jaula pero fue inútil era demasiado pesada, advertí a mis compañeros para que buscasen alguna tabla rota, algo para poder salir por debajo de las jaulas, una música empezó a sonar en la parte de arriba de la casa y solo se escuchaba la música y a veces la voz de la señora Monroe cantando alguna estrofa. Matt tú estás en la parte más húmeda de este sótano, tiene que haber alguna tabla podrida en tu jaula y tú eres más pequeño y podrás salir más fácil, no hubo manera Matt estaba histérico de terror y dolor por haber perdido su dedo...no escuchaba palabra alguna y yo no podía reprochárselo; que alguien te corte un dedo para comérselo no es algo muy común. Golpee el suelo con todas mis fuerzas, pero no funciono, después de varios intentos... ¡sí! ¡Lo hice! Encontré una tabla que estaba algo podrida me pare a como pude en la pequeña jaula y empecé a patear la tabla la golpee con tanta fuerza que se quebró; un agudo dolor me recorrió toda la pierna, me había lastimado el pie; fue una suerte que la música estuviera tan alta si no la vieja habría escuchado el ruido y el grito de dolor que se me escapo cuando me lastime.
No sé si fue el miedo, la adrenalina o solo suerte pero logre arrancar más tablas del suelo, si lograba hacer que la jaula perdiera el balance de un lado yo podría salir por el otro, después de un rato de duro trabajo y con el apoyo de las palabras de Diana la jaula se inclinó lo suficiente para que de manera muy difícil yo pudiera pasar por debajo de ella, salí y me levante con mucha dificultad por mi pie lastimado, inmediatamente busque algo para abrir las jaulas, en mi búsqueda me encontré horrorizada con ropa de niños, zapatos de niños, supuse que eran niños que ya habían sido devorados, esto me asusto y me motivo aún más para salir de aquel infernal lugar, no había manera de abrirlas sin la llave, ve por ella me dijo Diana - ten cuidado - subí las escaleras cuando llegue arriba abrí la puerta con sigilo, salí en busca de las llaves, cruce el pasillo y la sala de estar con el dolor punzante de mi pie; vi por una ventana que la señora Monroe se encontraba trabajando en el jardín...las vi, vi las llaves colgando en la cocina, no podía equivocarme era una gran llave negra igual a los candados, no pude evitar ver que había en el fregadero una carne descongelándose y al lado un cuaderno de recetas, estaba abierto en una página que se titulaba Niño a la Naranja
Ingredientes
- Carne de niño(a) 1800 gramos aproximadamente
- 5 Naranjas
- 1 cucharada de Cointreau
- 1 cucharada de vinagre
- 1 cucharadita pequeña de mantequilla
- 1 copa de caldo de carne de niño (a)
- 2 cucharaditas de maicena
- Sal y pimienta al gusto
Preparación
- Primeramente se corta la parte del niño que desee cocinar se limpia muy bien poniéndolo debajo del grifo con el agua a presión para que quede la piel bien limpia
- En una cazuela refractaria honda se pone la mantequilla y se lleva al fuego. Cuando la mantequilla se ha derretido se pone entera la parte del niño que desee cocinar dentro de la cazuela y se deja dorar a fuego fuerte por los dos lados
- A continuación se agrega el Cointreau a la cazuela reservando un poquito para más tarde y se deja cocer durante un par de minutos más
- A parte, se separa una naranja, se exprime y se agrega a la cazuela junto con el caldo de carne de niño(a) y el vinagre. Se lleva a la ebullición y cuando empieza a hervir se baja el fuego y se deja cocer durante 20 minutos hasta que el niño quede bien cocido. Éste tiempo puede variar en función del tamaño del niño(a), cuanto más grande, más tiempo de cocción necesitará
- Pasado este tiempo o se separa el niño(a) y se pone en una fuente a parte procurando que conserve la temperatura (se puede colocar en el horno para evitar que se enfríe)...
La macabra receta seguía pero yo no pude seguir leyendo aquella cosa tan vil y horrorosa; por último había una estrella dorada donde decía:
- Es importante que este plato se sirva bien caliente ya que la textura y el sabor tan característicos de este manjar podría quedar alterado si se sirve frío
Por curiosidad abrí el refrigerador - inmediatamente me arrepentí de haberlo hecho - la cabeza de una niña estaba en un plato aun con cabello, corrí a como pude con las llaves hacia el sótano, todo lo que vi en esa macabra cocina me puso tan nerviosa que las manos me temblaban al tratar de abrir los candados, abrí el primero y Matt estuvo libre, libere a Diana y entre las dos tratamos de cargar a Charlie que aún estaba inconsciente cuando estuvimos escaleras arriba nos percatamos de la música estaba sonando más alto que antes y de un momento a otro caímos a suelo por un fuerte golpe que recibió Diana el cual nos arrastró a Charlie y a mi hacia el suelo - lindo caminito de sangre me dejaste por toda la casa mocosa inmunda - me dijo con una malévola sonrisa en su arrugada cara la señora Monroe - hasta ese momento yo no me había enterado de la herida en mi pie estaba sangrando - todo paso muy rápido, Matt gateo lo más lejos posible de la vieja bruja, Diana estaba inconsciente en el suelo y su cabeza sangraba, Charlie despertó e intentamos huir pero la bruja a pesar de ser una anciana era muy rápida, tratamos de abrir puertas y ventanas pero todo estaba cerrado, la bruja tenía un enorme cuchillo de cocina en la mano, Charlie trato de detenerla pero ella lo corto en el estómago con el cuchillo, Charlie parecía estar desangrándose, la herida era muy profunda - ¡huye! ¡Huye Cameron! ¡Trae ayuda! Corrí a pesar de mi herido pie y me lance por una ventana, caí en medio de las rosas que para mí espanto cubrían el cadáver de alguien ya que me golpee fuerte en la cabeza cuando caí con algo que parecía ser una calavera.
Ya fuera del alcance de la malvada anciana grite pidiendo auxilio, muchos vecinos llegaron en mi rescate, conté lo sucedido pidiendo ayuda a gritos por mis cautivos compañeros, al principio mis socorristas parecieron no creerme pero mis tíos y mis padres llegaron y sí me creyeron, los vecinos enfurecidos entraron en la casa, un líquido caliente proveniente de mi frente me nublo la vista y lo último que recuerdo es ver salir de la casa a la señora Monroe como un perro golpeada por los vecinos. Cuando desperté estaba en el hospital con la frente suturada y un yeso en el pie izquierdo, a mi lado estaba Diana con una parte de su cabeza rapada y suturada y un cuello ortopédico, a mi otro lado estaba Charlie con algunos golpes visibles y su estómago suturado, y finalmente en una cama frente a mi estaba el pequeño Matt dormido con muchos golpes y una venda en donde estuvo su dedo meñique de la mano derecha. ¿Qué sucedió con la señora Monroe? - Pregunte - no había visto al policía y al doctor que estaban tras una cortina al lado de Diana - la señora Monroe fue vapuleada por los vecinos, nosotros llegamos antes de que la mataran - dijo el policía; él y el doctor salieron de la habitación, entraron mis padres y mis tíos y nos contaron que se encontraron los cadáveres de cinco niños en el jardín de la señora Monroe, encontraron el cuaderno de recetas escrito por ella donde decía varias maneras de cocinar a un niño, el dedo de Matt fue encontrado en jugo de limón, había orejas fritas en el horno y narices en conserva con mostaza en la refrigeradora; sin dejar de lado los ojos con chocolate en una cajita. Toda la evidencia fue recopilada y la señora Monroe fue arrestada pero primero fue atendida por doctores ya que los vecinos la habían dejado en un estado bastante crítico debido a los golpes.
Mis tíos se mudaron a otro lugar muy lejos de ahí para tratar de borrar el horrible y traumático recuerdo de lo sucedido a Charlie y a Diana, supe por mis primos que los padres de Matt se mudaron a la ciudad y pusieron en terapia al pequeño porque este quedo emocionalmente muy afectado. Tiempo después ya de regreso en mi casa en la ciudad, vi la noticia sobre el inicio del juicio contra la anciana caníbal; seguí todo el juicio y finalmente la condenaron a ser ejecutada en dos meses, mientras tanto esperaría su ejecución en una prisión de máxima seguridad e aislada de otras personas.
